No siempre hace falta —ni se puede— cancelar todo con la Segunda Oportunidad. A veces la salida es atacar el contrato: anularlo por usura o por cláusulas abusivas y recuperar lo que pagaste de más. Sin necesidad de ser insolvente.
La Ley de Segunda Oportunidad exonera el conjunto de tus deudas (privadas al 100%, públicas con límites). Es la vía cuando los ingresos no llegan para pagar.
Cuando el contrato tiene usura o cláusulas abusivas, se anula esa parte y el banco devuelve lo cobrado indebidamente. No necesitas estar en insolvencia.
Interés notablemente superior al normal del dinero y desproporcionado: el contrato es nulo.
Condiciones incluidas sin transparencia que encarecieron tu hipoteca.
Cargos sin un servicio real detrás o penalizaciones desproporcionadas.
Cuéntanos tu caso en el estudio gratuito y te decimos qué encaja mejor: cancelar con la Segunda Oportunidad, reclamar lo cobrado de más, o ambas.
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